Hola a todos
Primero que nada (que no me venga nadie con la lata de que se dice primero que todo, porfavor) muchas gracias por sus comentarios, me alegra mucho que algunos estén disfrutando con mi humilde narración. Ahora intentaré reconstruir lo que ha pasado esta semana, pero me encuentro totalmente dominado por la impotencia y la frustración.
El episodio del Banco, para los que están al tanto o para los que no, parece estar más o menos cerrado: Alguien giró una cantidad importante de mi cuenta, pero parece que el Banco no puede hacer mucho. Cuando vuelva a Chile haré las respectivas denuncias. Por ahora, el viaje continúa -tal vez haya que ajustar un poco el presupuesto o extender una línea de crédito con mi banco privado británico-. Pero bueno, C'est la vie. Sólo les pido que tengan mucho cuidado con sus tarjetas, sobre todo si son de crédito, porque anoche comentando con otra gente lo sucedido, me di cuenta de que no es para nada poco común.
Después de relatar en el blog lo que había sido el viaje hasta Potosí, me junté a almorzar con Kate, que había visitado las famosas minas de plata. Me auto felicito de no haber ido, ya que dice que bajaron más de veinte metros por unos túneles que yo no me quiero ni imaginar. Además, la mayoría de los niños apenas sabía hablar, aunque estaban obligados a decir que tienen trece años. Lo primero que hacían los turistas, antes de entrar en la mina, era comprar cigarrillos, hojas de coca, alcohol de 96 grados (la pureza de la plata que se extrae, porque son mas supersticiosos que bolivianos) y EXPLOSIVOS, para entregárselos a los mineros y que pudieran fumar, mascar, tomar y extraer el mineral. Lo más impactante, al parecer, es que los explosivos los puede comprar cualquiera, así que ves a niñitos con tremendas dinamitas para trabajar. Que Al Qaeda no descubra este lugar.
Esa tarde la pasamos recorriendo las hermosas calles de Potosí y realizamos la primera lavada de ropa, que resultó una confusión total porque la vieja mezcló la ropa mía con la del brasilero, la galesa y la de Kate. Al final mostraba los calzones y nos preguntaba de quién era cada uno. Se pueden imaginar la cara de la Kate.
Nos acostamos temprano y al otro día partimos a conocer la laguna Ojo del Inca, a algunos kms de la ciudad. Tomamos un minibus que nos dejó en la mitad de la nada, y el chofer nos dijo que ahí era. Al principio pensamos que nos estaba molestando, pero nos dijo que teníamos que subir (aunque una palabra más apropiada quizá sería escalar), y ahí encontraríamos la laguna, que por lo demás era de aguas termales. Subimos (escalamos) y finalmente llegamos a un lugar maravilloso, rodeado por cerros de todos los colores posibles, y en el centro una laguna que realmente parecía un ojo. Ahí estuvimos unas buenas horas, compartiendo con los argentinos que habían ido a la mina el día anterior. Volvimos en un Taxi que hubo que parar a arreglar varias veces, y del que -tomo la expresión de Condorito- sonaba todo menos la bocina. Pero llegamos bien, y como teníamos pasaje a Sucre, nos despedimos rápidamente de la ciudad.
El viaje en bus hacia Sucre fue una experiencia estremecedora. Ver el sol poniendose detrás de las montañas bolivianas, mientras recorríamos el camino que las serpenteaba, nos hizo darnos cuenta de lo afortunados que eramos, aunque fuera por poder presenciar el espectáculo. No se por qué, pero las nubes en bolivia son más definidas y más gruesas que en otros lugares, y el reflejo que produce el sol en las laderas de las montañas sólo puedo compararlo al que he visto en el valle del elqui.
Finalmente llegamos a Sucre, la capital oficial de la República de Bolivia, aunque creo que sólo es sede del poder judicial. Todo lo demás está en La Paz. La ciudad nos cautivó desde el principio, a nosotros, a Nerys (la galesa, que se ha vuelto a reunir con nosotros) y a los brasileños (que hace un par de días se fueron a La paz). Tiene un parentezco lejano con Valparaíso, aunque las calles están perfectamente definidas y los colores de las casas son bastante parecidos, todas blancas con techos rojizos. Vista desde arriba, la ciudad parece una postal de la colonia. Esa noche los cinco fuimos a comer Pizzas y a tomar cervezas frías (no se imaginan lo difícil que es refrescarse en este país) para volver al hostal que teníamos como a la una. Lo que vino después fue, para la Kate ya que despertarme a mí es bastante difícil, una de las peores noches del viaje, sólo opacada por la del bus que ya conté. Como el hostal estaba casi lleno, nos dieron una pieza que daba a la calle, y que al parecer era de reciente adquisición, ya que en la ventana decía "Ciber café Adriana"). Y claro, la gente pensaba que era la pieza del administrador del hostal o algo así, porque se pasaron toda la noche tocando la puerta y preguntando si había espacio. La Kate discutió varias veces en la noche con el conserje, un tipo bastante estúpido según pude comprobar al día siguiente. Finalmente logramos pagar la mitad y nos fuimos, indignados.
Al otro día nos levantamos y arreglamos un viaje a lo que supuestamente es una de las atracciones más importantes de Bolivia, las huellas de dinosaurio que se descubrieron mientras se explotaba una cantera de piedra caliza. En la guía de Nerys decía que uno podía llegar y visitar el lugar, y que sólo había un proyecto de construcción de un parque. Pero la guía parece que era bastante vieja, porque había un parque y no la posibilidad de ver las huellas más que por binoculares, ya que era peligroso por los explosivos que se hay para sacar las piedras. El paseo por el parque era realmete una péridida de tiempo, viendo dinosaurios plásticos que Daniel Hohmann podría dibujar mucho mejor, y escuchando la exposición monocorde del guía. Así que me volví a hablar con el administrador y le dije que veníamos de una universidad europea, que eramos una delegación chileno-inglesa-galesa (los brasileños se quedaron atrás), y que sabíamos de memoria lo que el guía decía. Además, nuestros profesores nos habían mandado a ver y fotografiar las huellas. Parece que el cuento fue bastante creíble, porque en un abrir y cerrar de ojos teníamos unos cascos y estábamos abajo con una guía que hablaba inglés y con un policía que vigilaría no se que cosa. La mujer nos trataba con mucho respeto, y nos decía que éramos afortunados porque los últimos en entrar lo habían hecho hace algunos meses y eran científicos japoneses. Nos explicó un montón de cosas y pudimos ver las huellas, no de cerca, sino que tocándolas. Lo que vimos eran huellas totalmente reales de animales prehistóricos, la mayoría describiendo la ruta desde o hacia el lago que en ese entondes era sucre. Cuando, inocentemente, le pregunté si habían hecho moldes de las huellas, la mujer se avergonzó mucho, y casi me pide disculpas formales por el hecho de que todavía no las hacían. Finalmente nos pasamos los mails, y la Kate le dió el mío firmándolo como Dr. Pedro López, lo que ya me pareció un exceso. Pero lo pasamos bien.
Esa noche no nos quedamos en Sucre, porque queríamos visitar al día siguiente una feria que se hace en Tarabuco, a dos horas de viaje. Así que nos fuimos en un bus que era como un bus escolar old school y tuvimos el primero de varios encuentros con la cultura quechua propiamente tal. Todos hablaban en quechua y mascaban coca hoja tras hoja. Lo de la coca funciona así: Si tienes una bolsa te metes hojas de una en una hasta que se acaban, y las mascas con las encías, ya que a nadie le queda ningún diente después de todos los años que llevan mascándola. Fue interesante el viaje, pero cuando llegamos a Tarabuco todos estábamos contentos de poder salir de la nube de coca, ajo y lana de oveja. Pernoctamos en una pensión de mala muerte, con baños que (no sabría decir si afortunada o desafortunadamente) no tenían luz. A la pobre galesa se la comieron las pulgas, pero a los brasileños y a nosotros nos trataron con respeto.
La feria al día siguiente era una mezcla indescriptible de colores, olores y sensaciones. Tomamos un desayuno boliviano (carne, choclo y otras cosas altas en grasas saturadas), y recorrimos una por una las calles atestadas de comerciantes, ofreciendo sus productos. Compramos algunas cosas, porque los precios eran irrisoriamente baratos y quedabas contento tu y el vendedor (tengo un chaleco altiplánico multicolor que reemplaza al que no volvió de la lavandería, y unas pelotas para hacer malabarismo que estoy lentamente intentando dominar), y pasamos una mañana muy linda, en el corazón de lo que es esta cultura indio-española. En la posada el jardinero nos trató de explicar en espaquechua que por 20 bolivianos haría un baile tradicional de Tarabuco, el Pujlei o algo así. Nos aprovisionamos de cervezas, le pagamos, y terminamos todos bailando cualquier cosa, en fila india detrás de él, mientras tocaba una especie de flauta y zapateaba con una especie de zapatos con espuela. El se alegró mucho y nos pedía si lo podíamos llevar con él a Chile, porque nunca había salido de Tarabuco. Alrededor de las tres de la tarde la parte galo-brasileña de la delegación volvió a Sucre, y nosotros decidimos escuchar los consejos de una mujer que nos recomendó ir a acampar a Zudañes. La única forma de llegar era esperar algún transporte que se dirijiera en la dirección opuesta a Sucre, así que ahí nos fuimos. El transporte que llegó era un camión lleno de quechuas en la carrocería, y sin pensarlo mucho nos subimos. El viaje fue al principio divertido, pero después un total desagrado, porque todos hablaban en quechua y se reían descaradamente de nosotros. Además, después subieron un caballo al camión que no dudó en expresar su miedo a la antigua usanza, así que volvimos a viajar olorosos. Encima el camino era terrible, así que el camión saltaba más que el bus de máxima velocidad. Como a las tres horas terminamos de recorrer los 45kms que separaban Zudañes de Tarabuco, y nos bajamos en un pueblo mucho más grande (no se malentienda, era grande hasta por ahí no más pero totalmente rústico) de lo que pensábamos. No muy seguros de donde acampar, recorrimos la calle del pueblo y de repente se nos acerca corriendo una gringa diciéndo desesperada do you guys speak english?. La pobre mujer llevaba casi dos años en el pueblo, en un programa voluntario del gobierno gringo, y estaba desesperada por poder conversar con gente civilizada como la Kate. Frente a mis especulaciones de que podía tratarse de un agente involuntario de la CIA, ella dijo que supone que obviamente el gobierno termina aprovechando algo de información, pero que ese no es el propósito inicial del programa. Encontrarla fue una gran bendición, porque nos llevó al mejor hotel de lo que va del viaje, donde pudimos cocinar con aceite de oliva, albahaca y cosas que dábamos por perdidas. En la noche nos invitó a tomar vino a su casa y a contarnos, de una forma muy norteamericana, TODO lo que ha sido su vida hasta hace dos días. Ayer (esto es despues de la noche que pasamos en su casa) nos llevó a un río precioso donde nos bañamos e hicimos un pequeño picnic. Nos hubieramos quedado con ella varios días, pero teníamos el compromiso de juntarnos con Nerys en sucre, así que nos tuvimos que volver en la tarde en un furgón, conversando amenamente con una familia quechua que me enseñó a decir cosas muy útiles como esto está muy caro. Y bueno, volver fue útil porque me encontré con el pastel del banco.
Anoche fuimos a un bar de un francés muy gay que lo estaba cerrando (el bar, porfavor) porque no había conseguido la patente. Igual la iba a pelear, y ojalá que le vaya bien porque el bar era muy lindo, y fue una ventana afuera de bolivia.
Y bueno, aquí me encuentro en un ciber escuchando la música con sintetizadores ochenteros y letras andino-pegajosas que ya va siendo la banda sonora del viaje. Agradezco nuevamente sus comentarios, y espero que se diviertan sabiendo lo que ha sido de nuestro viajecillo. Los aliento a venir a bolivia, aunque enfrentando la otra cara de la moneda que dice Pablo, ya que aquí los que pagamos precios extranjeros somos nosotros. AGUANTEN TODOS, LAS FOTOS YA VENDRÁN CUANDO REVELEMOS Y ESCANIEMOS ALGUNAS.
p.d. Pablaza, la Kate agradece mucho tus saludos y dice que también disfrutó mucho el viaje a Torres del Paine el año pasado. Ni cantando hubiera venido a Chile sin visitar el parque. :)
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9 comentarios:
Como postdata aprovecho de agradecer a todos y cada uno sus publicaciones y/o mails que me han mandado. Escribir un blog ha sido más reconfortante y entretenido de lo que había pensado. Sigan escribiéndome, sus comentarios serán leídos y disfrutados por todos. Sus mails serán oportunamente contestados.
Dr. López!
Mucho he disfrutado tus relatos y espero que tus aventuras en nuestro país hermano sigan dándote de qué escribir.
Yo ya estoy de vuelta, tengo hartas anécdotas e historias en norteamérica que podemos comentar en alguna noche de cervezas y whisky barato. Lo disfruté mucho.
Bueno Pedro, un abrazo grande y cuidate. Disfruta!
Wena, Dr. BigMacca y Dr.Petersson !!!
Me alegro que todo marche bien y a pesar de episodios como el del banco sigas con ánimo de entregar tan detallado relato. Ponte las pilas con la armónica... la llevaste?? La galesa está "al toke"?? LA GRINGA ESTÁ OCULTANDO ALGO, NO CONFIEN EN ELLA... TRABAJA PARA EL GOBIERNO, ESO LO DICE TODO, seguramente otra vez los gringos se adelantaron a Al Qaeda y van a ocupar las dinamitas a precio de huevo, lo que me hace pensar: "¿Por qué no compran una, en caso de que les toque nuevamente un bus con el WC tapado?"...
buen material Peter, sigue así y que Kate se mande un posteo también.
Saludos desde lo bajo
Hola primo!. Me alegra que esté andando todo sobre ruedas y que se esté cumpliendo el deseo de "navegar" por tierra esos lados... Por lo que veo aún te quedan unos días en Bolivia. Vengo llegando de Pucón donde estuvimos con la Andrea trabajando por el fin de semana en el HalfIronman, alcancé a estar un día con Diego que llegó desde Pto Varas y también vi a Simon que fué para la casa. Me he entretenido mucho con tus relatos, siempre me ha gustado ver blogs de viajeros porque obtienes datos y que mejor que vengan de un cercano como tú.. Con la Andrea partimos est Viernes 26 en la noche para Calama para alojar una noche allá y luego salir hacia Uyuni. Dale muchos saludos a Kate y espero que nos podamos ver por allí.
Me gustaría saber un par de datos prácticos que quizás me los puedes responder mejor al mail:
-Están tomando algún anti-malárico finalmente y si es así como han andado?
-Decidieron si vale la pena acercarse a la selva por Bolivia por la lluvia?
-Ha sido fácil sacar plata de cajeros con tu tarjeta o cuesta encontrar cajeros que lo hagan? (by the way, que lata lo de tu cuenta... y gracias por el dato)
-Han podido acampar más en Bolivia o hasta ahí no ha valido la pena versus hostales?..
Un abrazo primo, sigue disfrutando como sabes...
Felipe.
Hermanito:
Voy a volver a releer tu mensaje en la tarde para disfrutarlo a concho...cuidense porfa!!!..Anita
Pedro, tus relatos me alegran y me entretienen mucho. Espero tener otro tiempito para leerlos.
Lopico:
¡Que bueno el recorrido! Muy entretes las historias de viaje. Saludos desde Santiago.
En Pucón tuve la agradable oportunidad de compartir con tus primos Diego y Felipe (como ya te contó Felipe).
Comprando víveres en el pueblo me topé con Diego, que me invitó a ir a su casa.
Que raro que en todos esos años no hayamos visitado su casa. La encontré muy linda y con muy buena vista. Nos acordamos mucho de ti.
En fin, saludos a sus nuevos amigos de viaje y un cariñoso abrazo a la Kate.
¡Cuídense!
SIMON
RAY CHARLES:::
SALUDOS.
Pedrito y Kate, vuesas aventuras me han hecho reir demasiado, me alegro mucho por ustedes de q lo pasen tan bien (sabiduria wildeana)usa repelente pedro q la kate se va a poner celosa de q los bichos te coman tanto, cuidense de las guerrillas y los dinosaurios, y de ahi seguiremos siguiendo su viaje (vale la redundancia) no sé firmar esta cosa pero soy carvi, salud
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