martes, 30 de enero de 2007

Cochabamba

Will put some photos on soon. Love Kate xxxxx (Comentario que Kate intentó, infructuosamente, agregar en el blog). Así es, queremos agregar fotos, pero lo que pasa es que en Bolivia vale como 10 dólares revelar un rollo de 36, así que estamos esperando que en Perú sea más barato. Quizá más tarde agregue fotos de Pan de Azúcar que la Kate tiene en su mail.

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Hola mis estimadísimos lectores. Nuevamente gracias a todos quienes han escrito posteos o comentarios a mi mail, me llena de alegría poder estar en contacto con todos Uds. y contarles algo de lo que ha sido este viaje. Me he enterado por los diarios bolivianos de que Fernando Gonzáles se lució en Australia, me puedo imaginar lo que debe haber sido estar viendo los partidos por televisión.

Esta mañana llegamos a Cochabamba desde Santa Cruz de la Sierra, y las primeras impresiones que tuvimnos de esta ciudad han dejado mucho que desear. Al bajarnos del bus tomamos un taxi, por que nos enteramos de que el barrio dondé está ubicado el terminal no es muy seguro, así que le pedímos al chofer que nos llevara, pagando 6 bolivianos, a un hostal en un barrio tranquilo. Después de manejar durante diez minutos llegamos a un lugar y nos despedimos alegremente del conductor. Cual sería nuestra sorpresa al darnos cuenta, una vez instalados en una pieza, de que el maldito nos había dejado a dos cuadras de los buses, después de dar unas vueltas engañadoras. Yo me volví al terminal a pie y lo encontré, pero cuando me reconoció salió disparado en su auto. Después de descansar un poco fuimos a un café a tomar desayuno, y me robaron mi gorra verde favorita sin que nos diéramos cuenta. Parece que vamos a tener que poner mucho ojo en esta ciudad.

Bueno, después de lo que escribí en Sucre, la Kate fue, con Nerys (la galesa) a conocer el mirador de la ciudad, que parece haber sido espectacular. Ahí almorzaron y conocieron alguna gente, mientras yo estaba en el hostal rumiando mi frustración por lo del banco. Más tarde fui a un bar y ví, con un niñito lustrabotas que resultó estar, para suerte mía, muy informado del campeonato, el partido de Chile Argentina por el mundial sub 20. Esa noche no pasó nada especial, y al otro día nos levantamos temprano porque queríamos ir a conocer un lugar que se llama Las Siete Cascadas, y que resultó ser maravilloso. Tuvimos que tomar una micro hasta las afueras de la ciudad y después nos subimos a la carrocería de un camión que se internó como 10 kms por unos caminos de tierra y nos dejó a pasos del lugar. En el camión iban un grupo de corderos y ovejas amarradas de la cabeza y resultaba una escena tragicómica ver como todas presionaban por alejarse de nosotros, asfixiándose unas a otras, así que decidimos desamarrarlas. Según Nerys, iban asustadas porque han escuchado un rumor de que la gente come corderos.
Las Siete cascadas -nombre bastante surreal ya que contamos dos o tres- era un lugar encajado entremedio de los cerros y al que no llegó nadie mas que nosotros y un grupo de ciclistas que se instalaron en un pozo distinto, por lo que prácticamente era un lugar para nosotros, y nos sentíamos en la laguna azul 3. Ahí nadamos, tomamos sol y yo me ejercité escalando una cascada. Desgraciadamente no pude llegar arriba y era demasiado bajo el nivel del agua para saltar, así que estuve como media hora tratando de bajar, a punto de ser superado por el vértigo que siempre he tenido. Esa tarde teníamos bus a Sta. Cruz de la Sierra, así que como a las dos abandonamos el lugar para ir a esperar otro camión que nos pudiera llevar. Lo malo fue que el único camión de la tarde pasó atestado de gente, así que tuvimos que caminar alrededor de dos horas con un sol calcinante, y en caminos nada cómodos. Finalmente llegamos, al borde de la deshidratación y la inanición, al lugar de donde salían las micros, y fue como cuando Canessa encuentra los green valleys of Chile en la película Viven.
Más tarde almorzamos en el mercado central de Sucre, un pollo bien refrito que dejó fuera de combate los estómagos de mis dos compañeras, por lo que el viaje en bus de esa noche no les resultó nada agradable. Yo, como siempre en los buses, dormí como un bebé para envidia de la Kate, que no deja de quejarse de que yo duerma con tanta facilidad. En todo caso el clima de Santa Cruz es tan húmedo y caluroso que no me dejaba conciliar el sueño con facilidad, lo que ayudó a que terminara el cultísimo (quizá demasiado culto para la poca información que manejo) y detallado libro Recordatorios, de Marguerite Yourcenar; y que comenzara Kafka en la Orilla de Haruki Murakami, que me ha encantado desde sus primeras páginas y que nada tiene que ver, a pesar del nombre, con el escritor Checo. Agradezco a mis dos padrinos por el préstamos y regalo, respectivamente, de estos títulos.
Bueno, basta de crítica literaria chatarra y sigamos con el viaje. Tras un viaje de unas 12 horas (supuestamente iban a ser 15, pero las empresas de transporte bolivianas carecen, entre muchas otras cosas, de buenos calculadores del tiempo de viaje) llegamos a Santa Cruz, ciudad que según dice el mito, esconde a las mujeres más bellas de latinoamérica. Por la humedad, la distribución de las calles, la belleza de sus construcciones y el espíritu independentista que caracteriza a sus habitantes, Santa Cruz me recordó mucho a Córdoba, desde donde espero que mis parientes estén leyendo este relato. Sin embargo, y en honor a la verdad, la ciudad argentina sigue en el lugar número uno en lo que a mujeres hermosas se refiere.
Santa Cruz fue como un respiro después de taaanto Bolivia seguido. Es cierto que Sucre ya era más ciudad, tenía bares universitarios y todo, pero Santa Cruz de la Sierra es como otro mundo. Es tanto así que están dando una batalla que ya lleva años para que el gobierno central les conceda la autonomía. Santa Cruz se autodenomina como la ciudad de las oportunidades, y a dos cuadras de la plaza tienen el "cruceñómetro", un medidor de la cantidad de habitantes que tiene el departamento y de la cantidad que en La Paz se dice que tiene, para demostrar la cantidad de recursos que el gobierno está dejando de entregar. Los Cambas (cruceños) se consideran totalmente distintos a los Coyas, y fue ahí donde me hice totalmente adicto a unos bollos de almidón de yuca rellenos con queso que se conocen como cuñapé. Ahora estoy en mi proceso de rehabilitación, porque en otras partes de Bolivia no los hacen.
Nos alojamos en un Hostal muy lindo cerca de la plaza, en el que vivían dos tucanes totalmente domesticados que fueron toda una atracción al principio, y toda una molestia al final, porque no dejaban de cacarear (o lo que sea que hace un tucán) y de cagarse en el suelo.
Habían tantos lugares que valía la pena conocer cerca de Santa Cruz que, tras calcular el presupuesto, decidimos entre los tres (con Nerys) arrendar un 4x4, lo que parece haber sido una de las mejores decisiones del viaje, y la verdad es que no resultó para nada caro. Esa noche era tal mi euforia por la idea de manejar un auto por la sierra boliviana que fui al supermercado y compré una serie de ingredientes para cocinar lo que bauticé como 'Paella Boliviana' y que espero tener el honor de prepararles algún día. A la cena se nos sumó Ian, un gringo-muy-poco-gringo de 20 años que llevaba tres semanas en el hotel tratando de conseguir una práctica en un museo de historia natural, y que entre el calor, la humedad y los tucanes ya comenzaba a volverse un poco loco. Además le habían robado todos sus documentos y su tarjeta de crédito. Para colmo de males parece que estaba pasando una crisis de abstinencia porque en gringolandia tenía una predilección por todo tipo de sustancias ilegales. Como era muy simpático y parecía un buen compañero de viaje, lo sumamos a la expedición terrestre, lo que también ayudó a alivianar el pago. Lo bautizamos frat party dude, aunque era todo lo contrario a un frat party dude.
Al otro día nos trajeron el jeep (un Suzuki no me acuerdo el modelo) y salimos rumbo a Samaipata, a 120 kms de Santa Cruz. Yo era el único con licencia de conducir, así que tuve que dirigir el auto por unas carreteras llenas de baches y de lomos de toros en los lugares más insólitos, lo que me hace técnicamente responsable de todos los golpes en el techo que sufrimos a lo largo del trayecto. Recorriendo esta parte de la Sierra (que en realidad yo calificaría, sin manejar un vocabulario demasiado extenso al respecto, de selva) creo que conocimos el significado de la palabra exhuberante. Era tal lo espeso de la vegetación y el verde que se distinguía en todas las direcciones, que nos dejó sin palabras. Y una carretera que se abría camino entre esta abundancia de vida era, si existe tal cosa, una verdadera inspiración para quien tenga inclinación por la poesía. Yo no la tengo, pero creo que hasta a mí me dieron ganas de escribir algunos versos. Hicimos un picnic junto a una laguna.
Esa tarde comimos una especie de chorrillana en un local de un alemán, donde conocimos un viejo, alemán también, que cobraba una pensión de 4.000 euros y vivía desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche tomando cerveza en el bar del lugar. Eso es vida, digo yo. Pernoctamos en el lugar más barato que encontramos (una mala idea ya que las pulgas se alimentaron de un cuarto de mis reservas sanguíneas y todavía no logro sacarlas de mi ropa) y al otro día continuamos con nuestro road trip hacia el Parque Nacional Amboró, supuestamente la reserva con mayor bíodiversidad del mundo. Manejando por unos caminos prácticamente inexistentes, atravesando ríos con la tracción en las cuatro ruedas, y bordeando acantilados mientras los otros en el auto apenas se atrevían a mirar, me sentía una especie de doble de Indiana Jones. El parque fue muy interesante, pero no vimos ningún animal más que una serpiente que hizo que frat party dude casi saltara a mis brazos. Miento, lo que sí vimos en cantidades y tamaños asombrosos, fueron mariposas; y Kate asegura haber visto una rana. Nunca había visto tantas y de tantos colores. Caminando llegamos a un mirador, pero era tal la altura y la nubosidad que era como estar parado en la nada.
Me estoy cansando un poco de escribir, y creo que los que hayan llegado acá estarán bastante cansados de leer, así que voy a abreviar un poco.
Esa noche fuimos, sin Ian que tomó la sabia decisión de ir a dormir, a un karaoke-bar llamado Galaxy. Era más caro comprar una botella que vasos para cada uno, aunque todavía me cuestiono, desde una perspectiva más económica, qué era más caro. Después de la botella nos tomamos una ronda de tequilas y nos sentamos con unos bolivianos que nos invitaron a tomar cervezas y nos animaron a cantar en el karaoke (a esa altura no había que hacer mucho esfuerzo por animarnos). Cantamos juntos, en uno de los peores dúos de la historia, Los Caminos de la Vida, y Obsesión. Después terminamos en una discoteca compartiendo un Ron que parecía destilado de coca cola. Pero bueno, había que hacerlo alguna vez en nuestro viaje. Ahora me he prometido no volver a excederme, porque manejar al otro día fue un infierno. Kate tuvo la valentía de visitar unas ruinas incas, pero yo me quedé afuera y dormí una exelente siesta al borde de un precipicio. Hay fotos.
Bueno, el resto hasta ahora ha sido normal, devolvimos el auto y nos separamos de nuestros compañeros, aunque a Nerys probablemente la volvamos a ver. Por ahora no me queda más que despedirme y desear que estén todos bien. Será hasta la próxima oportunidad, probablemente desde Perú.

Cariños, y acá va una frase que leímos y nos gustó mucho.
"Es muy fácil simpatizar con las desgracias de otras personas. Simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima" Oscar Wilde.

Kate y Pedro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Primo: Me alegra que todo siga bien, con la Andrea acabamos de llegar a Uyuni desde el tour de 3 días, contactamos al tipo de Colque y fue muy bueno el trip. Considerando que no tenemos mucho tiempo y que queremos priorizar la Selva y Peru compramos pasajes a Oruro en tren para esta noche, y pretendemos luego seguir hacia La Paz el Viernes. Gracias por el dato de la bajada en bici ya lo habíamos visto..
Por lo que veo han decidido no ir hacia Rurrenabaque, nosotros estamos en la duda si ir o no todavía, y si no lo hacemos no queremos ir por Puno-titicaca hacia Cuzco. Mandame un mail para ver si nos podemos juntar por ahí..
Un abrazo y saludos de la Andrea y para la Kate..
Felipe.

Anónimo dijo...

Saludos Lomper, espero que todo ande bien por allá...
Cuidaos.

Sube otro relato po.
Saludos a Kate y a los amigos del camino.