jueves, 18 de enero de 2007

Potosí

Les escribo muy contento desde Potosí, Bolivia, a poco más de una semana de haber comenzado a recorrer el norte de Chile y el altiplano boliviano. Hemos tenido mucha suerte, y les describo lo que hasta ahora hemos hecho.
El martes 9 salimos de santiago con destino a copiapó, para decidir si ibamos a Bahía Inglesa o más arriba a Pan de Azúcar. Finalmente decidimos lo segundo, y creo que fue una exelente elección. El parque nacional Pan de Azúcar, a media hora de la megalópolis Chañaral, es increíblemente hermoso, y las playas no tienen nada que envidiarle a las del caribe. Ahí visitamos una isla donde viven pingüinos de tres tipos, lobos de mar gigantes, nutrias, y una gran diversidad de especies. Pero no es como los típicos tours que te venden y que ves un cartel que dice que hay pingüinos, si no que vimos un montón, y los lobos se pusieron a nadar junto al bote, fue increíble. Más tarde comimos unas empanadas de locos (podemos sostener un largo debate sobre si es justificable que comieramos locos, pero estaban deliciosos) y acampamos junto al mar, después de ver el sol perderse en el pacífico.
Al otro día nos bañamos y cocinamos nosotros mismos, para luego volver a Chañaral en la tarde a esperar el bus que nos llevaría a Calama a las 00:30 hrs. El bus llegó puntual y partimos con la esperanza de tener un viaje tranquilo, pero nos esperaba una noche larga... Tras leer y conversar un poco, nos quedamos plácidamente dormidos para despertar, tipo tres de la mañana, sintiendo el peor olor al que hemos estado enfrentados. Kate me decía que venía del baño, pero yo no podía creer que alguien oliera tan mal, así que fui a revisar. No voy a entrar en detalles, pero el espectáculo visual casi superaba al olor que invadía el bus. Volví tambaleandome al asiento y decidimos que yo debía buscar al azafato, porque era imposible dormir. Pero toda la gente en el bus estaba totalmente escondida bajo las frazadas, intentando escapar de la pesadilla, así que tras despertar a tres o cuatro decidí ir a hablar con el chofer. El pobre hombre iba casi congelado porque me dijo que hace dos horas llevaba la ventana abierta y aún así no podía escapar del olor. Como era imposible ubicar al asistente, comenzó a encender y apagar las luces del bus y bueno, finalmente se realizó una pequeña limpieza. El bus seguía asqueroso, pero era un paraíso al lado de lo anterior. Al otro día, casi llegando a Calama, el bus se quedó en pana y tuvimos que esperar -debajo del letrero "bienvenido a calama"- a otro bus que nos viniera a buscar. Mi única conclusión es que nunca viajen con Flota Barrios.
De Calama tomamos un bus a San Pedro (después de haber mandado por encomienda el exceso de equipaje, que espero que mi papá haya ido a buscar a la oficina de Apoquindo de Tur Bus), donde nos quedamos durante dos noches. San Pedro es un lugar mágico, y como no tuve viaje de estudios todo era nuevo para mí. El día que llegamos fuimos a conocer el valle de marte (o de la muerte), el valle de la luna, donde vimos la puesta de sol subidos a una duna gigantesca, y volvimos a San pedro a acostarnos temprano, porque a las cuatro de la mañana del día siguiente nos pasaban a buscar para ir a los Geysers, primer contacto con las alturas superiores a los 4000mts del viaje. Los Geysers también son impresionantes, y después de ir a verlos pasamos a bañarnos a una terma natural. Volvimos como a la una de la tarde y logramos hacer un arreglo buenísimo con Colque Tours. Al día siguiente el nos llevaría por $3000, con un bus que llevaba a turistas a hacer un tour de 90 dólares que duraba tres días, hasta la frontera chileno-boliviana, y ahí haríamos un transbordo a un jeep que nos llevaría directamente a Uyuni. El gran golpe de suerte vino porque en el bus iban tres alemanes junto con dos ucranianos, exclusivamente interesados en el montañismo (según logramos entender, uno de los dos ucranianos fue el montañista más importante de la ex URSS). Los tres alemanes podían salir sin problemas de Chile, pero los ucranianos sólo podían salir una vez y luego no podrían volver para tomar su avión. Sirviendo Kate de intérprete (y yo de intérprete del intérprete), logramos que el policía des-timbrara los pasaportes, y los cinco europeos se volvieron. Esto dejaba espacios libres en el tour, y al operador desesperado por recuperar un poco de plata. Así que le ofrecimos cincuenta dólares cada uno y nos subimos a uno de los dos jeeps que harían el tour de 3 días. En nuestro jeep iban dos novios (Felipe Lopes, inglés de papá portugués, y Indira, irlandesa-india-malaya) y una galesa (Neris), más el chofer (Erwin), y en el otro iban tres brasileños (dos Leonardos y Felipe), un suizo (Cedrick) y dos alemanes (Ulrich y Julian). El grupo funcionó tan bien que ahora estamos en Potosí con Neris y los brasileños. El tour fue impresionante desde el primer momento. Es indescriptible la sensación de ir atravesando el altiplano, viendo lagunas de todos los colores habitadas por flamencos, pasando por el "desierto de Dalí" (que realmente parece sacado de un cuadro de Dalí, faltan los relojes derritiendose), alojando en hoteles a cuatro mil y tantos metros en la mitad de la nada, y finalmente, visitando el salar de Uyuni. Mucha gente dice que mejor es visitarlo en la estación seca, pero yo creo que es tanto o más impresionante ahora, porque entramos en los jeeps sobre unos 3cms de agua y realmente uno se sentía sobre el agua, y la división entre el cielo y la tierra quedaba totalmente a la imaginación. Es tan fuerte el efecto óptico que me tomé unas fotos en las que parezco Jesús caminando sobre el agua.
Esa noche nos quedamos en Uyuni en un hostal (es increíble la falta de oferta hotelera que hay en bolivia considerando la cantidad de viajeros que hay, ha sido muy importante ubicarnos en un hostal apenas llegamos a los pueblos), y al día siguiente (ayer) partimos en un bus que tardaría siete horas a Potosí. Kate probó sus dotes maternales llevando a un bolivianito de dos años en brazos, porque la cantidad de gente con hijos que iba parada en el pasillo superaba practicamente a los que ibamos sentados.
Y bueno, desde Potosí les escribo, mientras la Kate debe estar varios metros bajo tierra porque fue a visitar las minas de plata. Yo no tuve la fuerza ni para ir a meterme en esos túneles, ni para ver niños de diez años poniendo los explosivos. Anoche hicimos una gran fiesta interracial en el hostal, con suecos, argentinos y misceláneos.
En resumen, les digo que me encanta Bolivia, y que nunca, pero nunca, esperé que fuera un país tan boliviano (gracias murci rojas por la expresión).

6 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Buena Pedro, no sabía que partías tu viaje por Bolivia, te hubiese dado unos datos. Hice el mismo tour el año pasado y en verdad es increible, creo que el salar de Uyuni es uno de los lugares naturales más bonitos que he visto. Las minas de Potosí también son algo que creo que habría que ver de todas maneras, es cuatico como trabajan los mineros todo el día en esos túneles, mascando coca. Trata de ver cuando son los carnavales por esos lados, hay hartos por estas fechas y también valen la pena. Bueno, suerte en el resto del viaje, un abrazo.

Historia de un Viaje dijo...

Como ya te dije vía mail erís un escritor buenísimo.... nunca me tincó mucho conocer Bolivia, pero ahora que lo describiste así me dieron ganas de ir a esos paisajes tipo Dalí....... cuidense cabros!...saludos a la KATE.....que ganas de viajar!... cuenta más por aquí de tu travesía

Anónimo dijo...

peyuquin
no news best news diría la Kate, y si no hemos sabido mas de la fuga de $ es de suponer que superaste el momento y el capitalismo inglés te está cubriendo, no, es imperialismo (que no se enoje...)
Tu sabes que puedes contar con tu ex empleador, gasta a cuenta de Obra y Plan y después pagas
Continuen el camino, cada vez queda mas por recorrer
Felipe parte mañana rumbo a Calama, se juntarán en algún lugar?
Te quiero mucho, besos a Kate
la madrina

Anónimo dijo...

Geniales los últimos capítulos de la crónica andina
Me leí todo junto, por mi locura de vida no me había dado el tiempo de abrir el blog
Sigo encantada con tus relatos, son de un nivel de descripción que me permite seguir bastante graficamente tu viaje
Anteayer fui a Vrica a dejar a los niños con la Coca y están muy bien, Guiilermo Andrea y Flia están esta semana(en una casa cercana), Diego llegó con algunos amigos de Chiloé, Pablito que llegó de su 2º viaje al sur y Mario que supongo se quedará ya esta semana
Te admiro que pudiesa tragarte a Recordatorios entre tantas emociones de viaje, ahora podrás empezar Archivos del Norte, con la familia paterna de la Yourcenar
De felipe han llegado fotos, mas práctico el sistema digital, a pesar de la opinión de la Ita que las fotos le gustan en album
Dormí en tu cama cuando estuve en Stgo, el dpto está espectacular con las modernizaciones de esta temporada, ya verás...
No te canses de continuar con el diario de viaje, super entretenido y me hace sentirte cercano
besitos para ti y Kate
la madrina

Anónimo dijo...

Peyuco te trascribo el email de hoy 12 de feb del Negro creo que se están pisando los talones

Hola querida madrina, gracias por tus saludos y que bueno que vayas a seguir comprando alfajores porque seguiremos haciendolos..
gracias por lo del blog, apenas lo cacho asi es que lo ampliaré...
Ahora estamos en Puno, en la mañana fuimos a visitar las islas flotantes y luego volvimos para almorzar Chifa en un lugar muy rico.. Hoy en la noche nos vamos para Cusco...por allá te mando nuevas noticias..

un beso y saludos a la Marita y los dos zambos

Felipe